Contarles cuentos a los niños es un hábito que quedó en el pasado, allá con nuestros padres y abuelos; una clásica escena que se quedó atrapada en el televisor o computador.
Hoy los padres están tan saturados de tareas que no queda tiempo para nuestros hijos, y mucho menos para leerles un cuento antes de dormir. El leerle un cuento a los niños todas las noches es más que una simple actividad para arrullarlos, puede beneficiarles de manera importante tanto a ellos como a los adultos. Por ende una buena costumbre que deben adoptar los padres es leerles un cuento a sus hijos de esta manera se está fomentando la lectura y fortaleciendo su imaginación, lo cual será de beneficio en el transcurso de la vida.
El contar cuentos a los niños proporciona grandes ventajas como crear lazos de cariño entre padres-abuelos e hijos, leer cuentos a los niños ayuda a que los mismos desarrollen diferentes habilidades o que se den cuenta de actividades que les guste realizar. Con una lectura constante los talentos de los niños se irán desarrollando, al mismo tiempo que adquieren conocimientos éticos proporcionados por las historias narradas.
Al leer cuentos a los niños
- Estimula la creatividad anticipando o prediciendo lo que viene después del cuento en lectura.
- Ejercita la memoria, podemos recordar durante días meses incluso años los personajes o trama de un cuento cuando este nos llama la atención.
- Transmite valores y principios de generación en generación con la lectura de un cuento.
- En las noches ayuda a conciliar el sueño, y soñar algo bonito, un cuento es ideal como analgésico luego de un machucón de dedos u otra situación.
- Un cuento es importante a la hora de transmitir conocimientos a través de diferentes metáforas y moralejas.
- Estimula el desarrollo del lenguaje, a través de la pronunciación correcta de las palabras.
- La lectura de cuentos ayuda a superar retos y temores muchas veces ocultos, a través de relatos donde se puedan identificar con algunos personajes del cuento.
- Fomenta en la escucha la atención, facilitando por ende la comunicación.
- Promueve el maravilloso hábito de la lectura recreativa a temprana edad.
- Permitir a los niños no solo leerles cuentos sino crearlos, inventarlos y diseñarlos bien sea de forma escrita u oral. Cualquier momento y lugar es oportuno para esta experiencia, por ejemplo un viaje largo en auto, una noche cuando no hay luz, durante una espera para una consulta médica. Comenzar con la frase “había una vez”, y solo con esa frase se abre un abanico de posibilidades
– Por ultimo lo más importante a través del hábito de lectura le brindas a tu hijo o hija algo muy valioso que el dinero no puede comprar, tu tiempo atención y afecto, creando un vínculo irrompible que lo llevara en su corazón y memoria y sin duda alguna lo dará a sus hijos cuando sea madre o padre y pasara ese hábito de generación en generación.
Por ende si queremos aportar algo trascendente a la sociedad ofrezcámosle hijos amados, momentos de lectura porque estaremos ofreciendo personas honestas, productivas, buenas y felices. “Los padres proyectamos en nuestros hijos nuestras expectativas de la vida, nuestras frustraciones, nuestras etapas de la infancia o adolescencia sin resolver (…) esperando inconscientemente que ellos se conviertan en una extensión de nosotros mismos y que cierren esos asuntos inconclusos”. (p.2). en vista de los expuesto leer a los niños debe ser un beneficio para sus vidas, habito que debe ir de generación en generación.
Asimismo, el contacto activo con los materiales que les ofrece el entorno, al enfrentarse a diversos y variados géneros, comienzan a explorar, expresar emociones y sensaciones, toman conciencia y construyen nuevos saberes, esta exploración permite apropiarse del lenguaje, en forma creativa.
. Un mundo de posibilidades a las manos de los niños para el disfrute de la lectura genera un aprendizaje significativo.
Muchas veces se observa que los niños no aprenden el proceso de lectoescritura en tiempo esperado, no siempre están motivados desde sus hogares, y la escuela compite, con medios masivos de índole visual, predominantemente.
Tienen dificultades, como juntar palabras (déficit semántico), y les cuesta llevar al papel ideas con cohesión y coherencia interna (fragilidad sintáctica-semántica- comunicativa).
Los niños muestran gran interés por el relato de historias, estimulando el desarrollo de un gran potencial en ellos. El cuento infantil tiene un positivo impacto sobre el despliegue de diversas áreas del desarrollo.
El cuento corresponde a un tipo de discurso: el discurso narrativo, y, para su normal desarrollo, es necesaria la confluencia de importantes habilidades lingüísticas y cognitivas :
- Habilidad para organizar eventos entorno a un hilo conductor o tema central. La construcción de este macro significado trasciende el contenido particular de cada oración y permite construir un relato coherente (Coherencia).
- Habilidad para secuenciar eventos en el tiempo (Manejo de relaciones temporales).
- Habilidad para establecer relaciones de causalidad entre los eventos del relato (Manejo de relaciones de causa-efecto)
- Habilidades lingüísticas propiamente tales como: sintaxis compleja y variedad léxica, especialmente en relación a los verbos.
Diversos estudios han demostrado que, la estimulación temprana de estas habilidades a través del cuento, es un efectivo predictor de éxito escolar a futuro, desarrollando áreas tan importantes como las habilidades matemáticas, directamente relacionadas con el manejo de relaciones temporales.
Del mismo modo, al desarrollar la coherencia, potenciamos directa e indirectamente la capacidad de análisis y síntesis
necesaria para extraer la idea central de un texto, lo cual facilita la comprensión del mismo. Por otra parte, el manejo de relaciones de causalidad estimula y desarrolla áreas tan importantes como el pensamiento inferencial, deductivo, etc.
La estructura formal del cuento se compone de tres elementos esenciales:
- Presentación: del personaje principal y del problema que desencadena el relato y sin el cual el cuento no existiría.
- Episodios: a través de los cuales el cuento progresa y se desarrolla. Incluye: objetivos (que persiguen los personajes), acciones (destinadas a lograr los objetivos), obstáculo (que impide el logro del objetivo) y resultado.
- Final: donde se resuelve el problema planteado en la presentación. Tomando en cuenta esta estructura formal, podemos hacer un análisis de la manera en que los niños evolucionan en su habilidad para narrar.

